Músico ¿patrón o empleado?

By 6 febrero, 2017Gremiales

Músico ¿patrón o empleado?

La normativa legal vigente en lo impositivo para los músicos en su carácter de ejecutantes, está claramente expresada en el decreto 433/94, reglamentario de la Ley 24.241, donde se encuadra como músico autónomo al que “corre con el riesgo económico de su profesión”, y la jurisprudencia (sentencias firmes en juicios laborales y de obra social) define el riesgo económico a la producción, es decir que el músico es autónomo o monotributista (esta última categoría impositiva es un autónomo simplificado) sólo cuando se produce, cuando es su propio empresario. La Ley 14.597, el Estatuto Profesional del Músico, encuadra a todos los músicos en la relación de dependencia.

¿Cuándo un músico está en relación de dependencia?

El músico está en relación de dependencia cuando no corre con el riesgo económico en la actividad de la que participa con su trabajo.
Está claramente en relación de dependencia en los organismos nacionales, provinciales o municipales donde trabaja en forma estable o de cambio eventual, ya que no existe el riesgo económico en esas formaciones, participa de un servicio que el estado se obliga a dar a sus ciudadanos, el acceso a la cultura, que tiene el mismo rango que la educación, la salud o la seguridad. Lo mismo cuando el músico lo hace para el estado nacional, provincial o municipal en forma eventual, en festivales, conciertos o fiestas con el mismo objetivo cultural.
Está claramente en relación de dependencia cuando trabaja en forma habitual o eventual con una retribución económica, un cachet o salario, sin importar el lugar, tiempo o quien es su contratante.
El contrato de trabajo es la mejor herramienta para que estas condiciones o responsabilidades queden claramente especificadas el inicio de la relación laboral.
La propia característica de la actividad hace que el músico mal llamado “independiente” (mal llamado porque no existe esta categoría impositiva) sea referente de un grupo, el músico principal y otros que solo lo acompañen, esto no significa que su única posibilidad sea la de considerarse empresario y aceptar las obligaciones y responsabilidades de la contratación, estos compañeros pueden utilizar otras modalidades de contratación laboral de la Ley de Contrato de Trabajo, Ley 20.744, como el “contrato por equipo” o utilizar la modalidad de los “auxiliares del trabajador” que permite tener cierta capacidad de organización sin hacerse cargo de las obligaciones impositivas, civiles o penales del verdadero contratante, el que corre con el riesgo económico.

¿Cuándo un músico se transforma en empresario?

Cuando decide correr con el riesgo económico de la actividad musical que desarrolla y asume todos las obligaciones impositivas, civiles y penales. Es decir, cuando es el productor de esa actividad.
Para poder producir este tipo de actividades, el músico debe estar inscripto en la AFIP en la categoría unipersonal correspondiente o formar una sociedad comercial (la más utilizada es la SRL) y hacerse cargo de todas las obligaciones empresariales y el riesgo económico, incluyendo salarios, aportes y contribuciones a la seguridad social del personal que contrate para ese objeto. También hay que tener en cuenta el lugar donde se realiza la actividad musical, ya que establecimientos como Bares, Restaurantes, Hoteles, Pubs, Locales de Baile, etc., la actividad musical es secundaria a la principal, la gastronomía, y por lo tanto su habilitación no permite la tercerización de la actividad musical. En el caso de un canal de TV, una radio, publicidad o cine, donde siempre hay un salario sin importar el éxito del programa o película, no hay ninguna posibilidad que se obligue al músico a correr con el riesgo económico.
En cuanto a la cooperativa de trabajo, es una organización que exige estar registrada en el INAES, y su característica es que los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan de manera democrática el capital de la cooperativa, “es una EMPRESA que se POSEE EN CONJUNTO y se CONTROLA DEMOCRATICAMENTE”, es decir, que todos sus miembros ponen el mismo sacrificio y retiran el mismo beneficio. Este tipo de organizaciones con un fin tan solidario han sido utilizadas por empresarios inescrupulosos para delegar fraudulentamente sus responsabilidades y riesgos económicos en un grupo de trabajadores, también hemos visto cooperativas que distribuyen sus dividendos en formas inequitativas, por “puntos” o “cuotas”, por lo que desde el SADEM, somos muy estrictos para su aceptación. Estas organizaciones también tienen las mismas restricciones que las empresas unipersonales o sociedades comerciales en cuanto a la habilitación del lugar físico donde se desempeñe el evento artístico.

Ser trabajador o empresario es una decisión personal del músico. Una decisión que se debe tomar con una profunda responsabilidad, ya que conlleva a hacerse cargo de obligaciones que no solo se terminan cuando se reparte el dinero obtenido de la actividad, sino que hay otras responsabilidades, como la seguridad de los asistentes o los propios trabajadores que participan, obligaciones que han llevado músicos a la cárcel.